La refacción y reconstrucción de la Plaza de Villa Luján, en la zona Oeste de nuestra ciudad, está próxima a ser reinaugurada y rehabilitada como espacio público comunitario y vecinal. La revalorización de la tradicional plaza -su nombre es Primero de Mayo- forma parte de los proyectos y trabajos que la Municipalidad de San Miguel de Tucumán viene llevando a cabo con vista a remozar estos lugares de encuentros social con el anunciado objetivo de promover un ordenamiento y desarrollo más armónico de nuestra ciudad.

Ubicada en uno de los lugares neurálgicos de nuestra ciudad, esta plaza se ha constituido en uno de los espacios de encuentros y familiaridad de cientos de vecinos, toda vez que está ubicada en el centro de uno de los barrios históricos y de mayor movilidad social y rodeada de escuelas, iglesias, espacios culturales, departamentos y viviendas de familiares, además de clubes de barrio, comisaría y de una importante y cada vez más progresiva actividad comercial.

Los vecinos, a través de distintas expresiones, han venido reclamando una mejora urbanística para esta plaza, y la Municipalidad -como se dijo- la ha incorporado en los planes reparadores. Sin embargo, en los últimos años, también ha ido ganando espacio en la opinión pública tanto por la instalación de una feria popular e informal de venta y comercio, cuanto por el combativo y continuo rechazo que manifestó la vecindad del lugar a esa venta callejera. Aunque estas ferias se han ido extendiendo en distintos puntos de la geografía de nuestra ciudad y de otros lugares de la provincia, la que estuvo instalada en la propia Plaza de Villa Luján ha merecido las molestias y las protestas por razones de urbanidad y de higiene pública, en gran medida.

Es que en las ferias callejeras de este tipo -no sólo en la de Villa Luján- se venden alimentos (carnes, quesos, verduras) y mercadería, prácticamente sin los debidos controles bromatológicos y no siempre en las mejores condiciones de higiene y salubridad, además de pájaros o ciertos animales cuyo tráfico y comercio tienen prohibiciones legales, al igual que CDs y DVDs truchos y ropa a menor precio porque no paga impuestos. Pero lo que más ha irritado a la vecindad de la plaza es la basura, los residuos y la suciedad que suelen quedar esparcidos en el lugar una vez que los feriantes se retiran, tras cumplir con sus ventas.

Los vecinos han realizado gestiones ante las distintas autoridades municipales y provinciales, así como pidieron un amparo a la Justicia, con vista a lograr el retiro definitivo de esta feria de la Plaza de Villa Luján, por considerar que no es un lugar apto para tal fin y porque también desvaloriza el perfil urbanístico y la calidad de vida de la zona. Habría que marcar que durante los trabajos que se vienen realizando en el lugar, gran parte de los feriantes han buscado otros rumbos para sus ventas, aunque de cuando en cuando, los vecinos advierten que unos que otros vendedores recalan en las veredas para promover sus productos.

Resulta razonable entonces, insistir en lo que LA GACETA ha venido manifestando en distintas editoriales, respecto de que estas expresiones de la economía popular y el mercadeo informal deben tener el espacio y el lugar adecuado para su promoción, en base a todos los cuidados de salud y comercio. Del mismo modo y mientras se aguarda la reinaguración de la puesta en valor de este importante espacio público, precisamente destinado al esparcimiento, el disfrute y la sociabilidad de los ciudadanos, parecería absolutamente fuera de lugar y senbilidad que una obra pública tan esperada por los vecinos y estratégica para la ciudad enfrente la posibilidad de perder la centralidad y el objetivo fundamental para la que fue proyectada y desarrollada.